lunes, 26 de agosto de 2013

Subí por la encrespada ola, me alcé al mar sin figura. No pude vencer, lo lamento. Soy arena pura.
Una estatua de sal que se desgasta y permanece imperfecta, cada día un poco más pequeña, cada
día un poco mas dispersa. Fría e imperceptible, sin ser tocada por el calor del cielo. Y ahora, en la mañana de este sol helado, se acerca el mundo hasta la orilla de otro sol en las regiones tempestuosas.
Quizá subestimé, quizá sobreestime al mundo y a su gente. En cualquier caso estuve confundida, equivocada. Y me desgrané errante entre los rayos del agua. Velóz y en el impulso de otro ser me deshice hasta perder mi rastro. Sin peso y corazón me mantuve latente, viva. En el nombre de una busqueda que, cuando llegó a su fin me armó de nuevo.
Y me vistió de ser humano.

1 comentario:

  1. Nacimiento

    rocío sobre inmensidad verde
    purísimo aire vacío de pensamiento
    tierra hojas río ramas follajes barro
    árbol piedra arena mar montaña cielo
    tiempo vivo
    densidad eléctrica del atardecer

    Un corazón en el final,
    ojos receptáculos infinitos,
    toca el horizonte;
    el sol que late naranja.

    La voz del universo vibrando
    le otorga interior
    el mar le pone piel, pelo
    la arena y el viento, risa
    la piedra, huesos.

    Ya es un animal que respira.





    ResponderEliminar