Subí por la encrespada ola, me alcé al mar sin figura. No pude vencer, lo lamento. Soy arena pura.
Una estatua de sal que se desgasta y permanece imperfecta, cada día un poco más pequeña, cada
día un poco mas dispersa. Fría e imperceptible, sin ser tocada por el calor del cielo. Y ahora, en la mañana de este sol helado, se acerca el mundo hasta la orilla de otro sol en las regiones tempestuosas.
Quizá subestimé, quizá sobreestime al mundo y a su gente. En cualquier caso estuve confundida, equivocada. Y me desgrané errante entre los rayos del agua. Velóz y en el impulso de otro ser me deshice hasta perder mi rastro. Sin peso y corazón me mantuve latente, viva. En el nombre de una busqueda que, cuando llegó a su fin me armó de nuevo.
Y me vistió de ser humano.
Nacimiento
ResponderEliminarrocío sobre inmensidad verde
purísimo aire vacío de pensamiento
tierra hojas río ramas follajes barro
árbol piedra arena mar montaña cielo
tiempo vivo
densidad eléctrica del atardecer
Un corazón en el final,
ojos receptáculos infinitos,
toca el horizonte;
el sol que late naranja.
La voz del universo vibrando
le otorga interior
el mar le pone piel, pelo
la arena y el viento, risa
la piedra, huesos.
Ya es un animal que respira.