Todo lo que se puso en juego fue más que lo que estaba dispuesta a perder.
Y si pudiera cambiar algo ¿lo haría?
Quizá cambiaría todo.
Tengo dos palabras muertas y son las únicas que importan.
Podría escribir tanta poesía,
podría decir que la mayor parte del tiempo
no me importa seguir sin decir.
Pero tengo tanto encima que no es cierto.
Y sin decir una mentira
fui perdiendo la verdad.
La mayor parte del tiempo
pienso en todo
lo que no puedo admitir que pienso.
Siento cosas que
se llaman a silencio.
Tejo.
Pierdo.
No puedo ver.
Ni sentir.
Ni decir.
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